Las sombras despertaron — segundo microcuento del universo Ya Eres un Hombre
Sobre lo que Eric aprende a no tocar. Escrito a partir de un prompt de Carlos Cervera. Las sombras despertaron — Postales del muerto #2.
Las sombras despertaron antes que él. Cuando Eric abrió los ojos ya estaban paradas contra la pared del cuarto, quietas, como esperando turno. Eran tres. La luz del apagón no las explicaba: no había luz.
—¿Qué quieren? —preguntó.
No contestaron. Las sombras nunca contestan de frente. Una se movió hacia la ventana y señaló el patio. Abajo, junto a la mata de guanábana, alguien cavaba. Se oía el pico contra la tierra seca. Toc. Toc. Toc.
Eric bajó descalzo. En el patio no había nadie. Solo el hueco, recién abierto, y al fondo del hueco una cazuela de hierro tapada con un paño rojo.
No la tocó. Eso lo aprendió hace años, de un viejo que ya no está y que a veces le presta los ojos: lo enterrado con nombre se queda con el nombre que lo saque.
Volvió a subir. Las sombras seguían ahí, pero ahora eran dos.
La tercera se había quedado abajo, cuidando lo suyo.
Al otro día tapó el hueco sin mirar adentro. La tierra recibió la cazuela como recibe todo: callada. Pero desde esa noche, cuando hay apagón, Eric cuenta las sombras de su cuarto antes de dormirse.
Nunca le da la misma cuenta.


